sábado, 27 de diciembre de 2025
Sagrada Familia. Ciclo A
sábado, 28 de diciembre de 2024
Sagrada Familia. Ciclo C
sábado, 30 de diciembre de 2023
Sagrada Familia. Ciclo B
Concibiendo las cosas en un sentido eterno podríamos decir que la Santísima Trinidad, Tres Personas Divinas y un solo Dios verdadero, es la Santísima Familia Trinitaria de la que proceden todas las cosas y es símbolo y referencia de toda familia humana. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son tres Personas distintas, realidades divinas inconcebibles en la única esencia divina. “Al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad” proclamamos en el prefacio de la solemnidad de la Santísima Trinidad.
En Nazaret había tres personas distintas en dignidad y en orden jerárquico de disciplina familiar. La Persona más digna de las tres fue, sin duda, el Niño Jesús, que era Dios y, sin embargo, fue el inferior en el orden jerárquico de autoridad, pues estaba sujeto a la obediencia de los padres, como nos dice el Evangelio en el relato de la escena del Niño perdido y hallado en el templo: “Jesús bajó con sus padres a Nazaret y siguió bajo su autoridad”. Después la Virgen que después de Jesús tenía la segunda dignidad, Madre de Dios, y, sin embargo, estaba a las órdenes de San José. Y por último, San José, la autoridad familiar jerárquica, que era el que menos dignidad tenía.
La sagrada familia es modelo de toda familia humana e instituida porque en ella resplandecen todas las virtudes necesarias para la convivencia familiar. El Hijo, obediente a los padres en todo, José ejerciendo la autoridad jerárquica con sumisión amorosa a María, y María obedeciendo a José con sumisión amorosa, y todos, unidos íntimamente en el amor y en la acción familiar, mirando el bien de la trinidad de Nazaret.
Los padres de Jesús cuando no entendían ciertos comportamientos misteriosos del Niño, los comprendían con amor, guardando todas las cosas en el corazón, sin comentarios ni críticas, y ni siquiera pensamientos, aceptando por la fe las decisiones de su Hijo en quien creían como en Dios.
Porque todos los hombres descendemos de un tronco común, Adán y Eva, somos hermanos que formamos una misma Comunidad humana. La humanidad es una familia de hijos de Dios como miembros de una misma naturaleza, en la que todos los hombres debemos vivir en fraternidad con respeto mutuo a las libertades legítimas y defensa y obediencia a los derechos humanos y divinos.
La Iglesia es también la gran familia de los hijos de Dios a la que pertenecemos los bautizados en la fe de Cristo, y a la que pertenecen también todos los creyentes de todas las religiones, de una manera o de otra, y todos los hombres del mundo.
Todos juntos debemos amarnos como hermanos y comprendernos, no en el sentido de que nosotros, por ser buenos y virtuosos, tenemos que comprender solamente a los demás que tienen defectos o pecados, y pedir a Dios fuerzas para ejercitar esa comprensión, en cierto sentido, soberbia y no caritativa, sino sabiendo que nosotros también somos objeto de la comprensión para los demás.
Todos sufrimos y necesitamos la comprensión, unos más y otros menos, de una o de otra manera; unos porque debemos aguantar los defectos de los otros; y los otros porque tienen que sufrir los defectos, carácter o virtudes de los unos. También tenemos que comprender todos a Dios, porque tenemos que aceptar por fe los designios de Dios, que nos hacen sufrir.
sábado, 25 de diciembre de 2021
Sagrada Familia. Ciclo C
Se podría concebir que la Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo en única divinidad, es la familia divina y eterna
de la que proceden todas las cosas, y es la referencia de toda familia
humana.
En el plano humano, la Sagrada Familia, San José,
María Santísima y el Niño Jesús constituyen, en perfecta unión humana y
divina, el modelo ejemplar de toda familia natural o
instituida. Hagamos algunas reflexiones pastorales sobre la
Familia.
El amor es la autoridad en la familia. Cuando dos se quieren mucho, el uno sirve al otro y le presta los servicios que necesita no por autoridad ni obligación, sino por amor, lo contrario es justicia, tiranía o egoísmo. Las tres personas de la Sagrada Familia estaban tan íntimamente unidas en el amor, que era el único móvil de toda acción familiar. San José amaba tanto a su esposa María que todo lo hacía por Ella no por autoridad sino por la ley jerárquica del amor; y dedicaba también todo su trabajo, fatigas y esfuerzos por su hijo, el Niño Jesús, por la ley del corazón. Y lo mismo María, como esposa y madre todo su pensar, querer y hacer era para su esposo San José a quien amaba humana y espiritualmente como a Ella misma con el amor de Dios; y amaba por encima de todo a su Hijo, Jesús, con corazón de madre de Dios. ¡Qué misterio de amor! Dios creador de sus padres y, a la vez, sumo a ellos que eran hombres.
La Sagrada Familia modelo de toda familia humana
La sagrada familia es modelo de toda familia humana e instituida, porque en ella resplandecían el amor verdadero y todas las virtudes necesarias para la convivencia familiar.
En toda familia, fundamento de la Sociedad y de la
Iglesia, tiene que existir la felicidad y la paz humanamente posible:
amor afectivo o efectivo en el trato humano de palabra, aunque sea de estilo
bondadosamente político, comprensivo con la manera de ser de cada uno y
respetuoso con los ideales; y también comportamiento común de justicia y
caridad, porque hoy en la familia hay miembros de distintas ideologías,
culturales y religiosas y no religiosas. La convivencia en la familia en la que
uno está obligado a vivir es muy difícil. Para que haya paz en ella
es necesario soportar muchos sacrificios y renuncias por parte de todos los
miembros.
La familia cristiana tiene que tener por mira a la
Sagrada Familia para imitar sus virtudes. Es pensable que San José y
María, como eran diferentes en el ser y en el obrar, algunas cosas de uno no
les gustarían al otro, cosa natural, como suele pasar en los esposos muy
enamorados, incluso entre santos, porque las diferencias accidentales del
ser y obrar, aunque no gustan, se aceptan por el amor. Raramente hay una
persona que guste totalmente a la persona amada, pues el amor por muy grande y
perfecto que sea, conlleva sufrimientos de cosas o cosillas que no gustan de la
persona amada, y la única solución es la comprensión mutua del amor
sacrificado.
Los padres de Jesús cuando no entendían ciertos
comportamientos misteriosos del Niño, los comprendían con amor, guardando todas
las cosas en el corazón, sin comentarlos ni criticarlos, y ni siquiera
pensarlos, aceptando por fe las decisiones de su Hijo que no les gustaban,
porque eran hombres y sabían que su Hijo era Dios.
Muchas veces
en las familias, entre esposos que se quieren mucho, entre padres e hijos y
hermanos, que se llevan bien, se rompe o se enfría el amor por tontadas
de soberbia, amor propio o cabezonería. ¡Qué cosa más humana y cristiana es dar
la razón a quien no la tiene en aquello que realmente es igual o no tiene mayor
importancia! La razón de los hombres que discuten acaloradamente la
llevan subjetivamente todos, algunos o ninguno, pues solamente Dios sabe
quiénes llevan la razón. Es mejor muchas veces dar la razón a quien no la
tiene en cosas pequeñas, sin trascendencia, triviales por amor a la paz
familiar que defender las cosas con guerra.
La Sagrada
Familia es modelo de todas las virtudes que tenemos que imitar, cada
uno la que más necesite para vivir en paz con uno mismo, con los miembros de su
propia familia y, sobre todo, con Dios que es quien juzga a todos en justicia y
verdad.
sábado, 26 de diciembre de 2020
Sagrada Familia. Ciclo B
Se podría concebir que la Santísima Trinidad, Padre, Hijo
y Espíritu Santo en única divinidad, es la familia divina y eterna de la que
proceden todas las cosas, y es la referencia de toda familia humana.
El amor es la autoridad en la familia. Cuando dos se quieren mucho, el uno sirve al otro y le presta los servicios que necesita no por autoridad ni obligación, sino por amor, lo contrario es justicia, tiranía o egoísmo. Las tres personas de la Sagrada Familia estaban tan íntimamente unidas en el amor, que era el único móvil de toda acción familiar. San José amaba tanto a su esposa María que todo lo hacía por Ella no por autoridad sino por la ley jerárquica del amor; y dedicaba también todo su trabajo, fatigas y esfuerzos por su hijo, el Niño Jesús, por la ley del corazón. Y lo mismo María, como esposa y madre todo su pensar, querer y hacer era para su esposo San José a quien amaba humana y espiritualmente como a Ella misma con el amor de Dios; y amaba por encima de todo a su Hijo, Jesús, con corazón de madre de Dios. ¡Qué misterio de amor! Dios creador de sus padres y, a la vez, sumo a ellos que eran hombres.
La Sagrada Familia modelo de toda familia humana


