La primera lectura, que hemos escuchado, nos dice que somos peregrinos, desterrados en la Tierra, que caminamos hacia el Cielo, Morada de Dios con los ángeles y santos. En efecto, el que vive en estado de gracia permanente es un peregrino que camina con esperanza hacia la celeste Jerusalén. Los cristianos, como hombres de fe, mientras peregrinamos y llega el día del eterno encuentro con Dios, nos reunimos en la Casa de Dios para celebrar la fe en los sacramentos, principalmente en la Eucaristía, alimentándonos del manjar del Cuerpo y la Sangre del Señor. Para los que no tienen fe, la vida humana en la Tierra es la única meta de su existencia, sin embargo, para los que tenemos fe, todo empieza a partir de la muerte, que es el principio de la verdadera Vida, con mayúscula, que nunca termina. El día de los difuntos es para nosotros una santa oportunidad para pedir por nuestros seres queridos y para reflexionar sobre el valor de la vida humana, que tiene una referencia trascendente de eternidad, pues la vida es como una mala noche pasada en una posada, en expresión de Santa Teresa de Jesús.
sábado, 1 de noviembre de 2025
Conmemoración de los fieles difuntos. Ciclo C
miércoles, 1 de noviembre de 2023
Conmemoración de los fieles difuntos. Ciclo A
Hoy es una fiesta distinta, es la fiesta de todos los santos de la esperanza, que están en el Purgatorio en estado gozoso de purificación, sabiendo que van a conseguir el Reino de los Cielos. Son santos de distinta manera: los santos del Cielo, santos en plena posesión de Dios eternamente y santos del Purgatorio, santos de la esperanza.
¿Quiénes son los fieles difuntos?
Según se desprende de la doctrina de la
Iglesia, principalmente del decreto Lumen Gentium, existen cuatro clases de
fieles difuntos:
- Fieles difuntos o santos por la vía oficial
de la Iglesia Católica, fundada por Jesucristo, a la que por la gracia de Dios
nosotros pertenecemos, la cual con su doctrina nos enseña el camino del Cielo.
- Fieles difuntos o santos por la vía
cristiana de la fe que tienen aquellos hombres y mujeres que profesan
convencidos la verdad que conocen, como son por ejemplo, los cristianos
separados de la Iglesia Católica.
- Fieles difuntos o santos por la vía de la
buena voluntad de los cristianos que pertenecen a distintas religiones, y viven
sin dudar su fe religiosa, como verdadera en su corazón.
-Y Fieles difuntos o santos por la vía de la recta conciencia del bien obrar, como son los millones de hombres, que buscan a Dios con sincero corazón, y no lo encuentran o lo confunden inculpablemente.
Por consiguiente, según se desprende de la
doctrina de la Iglesia, repito para recalcar ideas: son fieles difuntos, no
solamente los que pertenecieron a la Iglesia Católica y murieron en gracia de
Jesucristo, y están en el Purgatorio esperando el Reino de los Cielos que
tienen ya conseguido, sino todos los hombres y mujeres que se salvan por su fe
y por su infinita misericordia de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro Señor,
que murió en la cruz para salvar a todos los hombres. Estos hermanos nuestros,
que murieron en su propia fe, pertenecían al alma de la Iglesia, Cuerpo
Místico, en el deseo o en el corazón, pues estaban equivocados objetivamente
por diversas causas históricas o personales, tal vez.
¿Cuántas religiones hay en el mundo? ¡Y
cuántos mueren en su verdadera fe subjetiva! También estos son para la Iglesia
Católica no fieles difuntos en el sentido católico, ni fieles difuntos en el
sentido cristiano, sino fieles difuntos en la religión que conocieron y
abrazaron.
martes, 1 de noviembre de 2022
Conmemoración de los Fieles difuntos
Si tenemos fe, debemos tener también la confianza de que nuestros seres queridos, por la infinita misericordia divina, están ya viendo a Dios en el Cielo, cara a cara, o en estado de santa purificación en el Purgatorio, llenos de esperanza por haber conseguido la salvación eterna. Así lo deseamos y pedimos a Dios con todas las fuerzas de nuestra alma. Ellos fueron para nosotros, generalmente, la ocasión para que nosotros recibiéramos el bautismo o progresáramos en la perfección cristiana de la fe. Y como amor con amor se paga, debemos corresponder con la ayuda de nuestros sufragios, oraciones, misas, limosnas y obras buenas.
Unidos todos en la Eucaristía, nuestros difuntos en el Purgatorio, y nosotros en el templo, en nuestras casas, o en cualquier parte en que nos encontremos, vamos a dar gloria a Dios, celebrando la fe en la vida eterna, pidiendo por nuestros difuntos y por todos nosotros, como miembros de la Iglesia en una familia cristiana que es nuestra Parroquia.


